Las “viejas” prácticas de desaparición vinculadas con los regímenes dictatoriales de los años 70 en América Latina —que enlazan con formas persistentes de genocidios y exterminios de poblaciones originarias— siguen teniendo la actualidad de todo lo que queda por contar, descubrir y juzgar. Junto a estas, encontramos hoy nuevas formas de desaparición en las que el perpetrador o causante no es siempre el Estado y cuando lo es, su responsabilidad tiene que ver en muchas ocasiones más por omisión que por acción: feminicidios y trata de mujeres; migrantes que desaparecen cruzando las fronteras del sur al norte (México, el Mediterráneo); múltiples situaciones de violencia y vulnerabilidad (Guatemala, Colombia); incluso las hay “sin una causa aparente”, desapariciones ordinarias. Los ejemplos abundan y son la muestra de que la desaparición adquiere una vigencia y persistencia que sabemos innegable.

Published: 30/01/2020