Portada Ciudades 05, 1999 (Bilbao)

Las nuevas ideas que se están elaborando acerca del papel que debe cumplir la ciudad en nuestra sociedad actual, refiriéndonos, sobre todo, a la ciudad europea, en parte a la ciudad americana, están adoptando actitudes muy implicadas con la expresión, espacialmente hablando, de específicos aspectos propagandísticos con los que se proponen mostrar, vía proyecto arquitectónico, las posibilidades económicas de los nuevos espacios urbanos así definidos. Se entiende, en este sentido, que la economía, que puede desarrollarse en el marco de un espacio urbano concreto, se realiza en la medida en que dicho marco es atrayente, y ello tanto desde el punto de vista de su calidad formal proyectada, como desde aquella que reúne, en el marco espacial así proyectado, un medioambiente adecuado, condiciones para la producción cultural, posibilidades de promoción humana, calidad de vida…etc.

Se está pensando, por tanto, en un marco espacial en el que primen condiciones muy específicas de clase para que sea capaz de reclamar la nueva actividad económica impulsada por el ambiente que la acoge. La definición cualitativa de la ciudad, o mejor dicho, la imagen que debe presentar cara al exterior, se constituye, en este sentido, como uno de los objetivos más claros en los que está empeñada, en estos momentos la Planificación Urbanística.

El Instituto Universitario de Urbanística desea incorporarse al debate reseñado, apostando, en última instancia, por la revisión de los principios más rigurosos que han conformado la práctica de la Planificación Urbanística en el último siglo. Ni que decir tiene que se trata de aquella práctica que ha entendido la ciudad, y el territorio, como entidades geográficas de las que debe requerirse, a la hora de proceder a su “ordenación urbanística”, su consideración de ámbitos espaciales donde se desarrollen los principios básicos de la libertad y la democracia, obviando todos aquellos que potencian la desigualdad y la marginación.

Publicado: 01/06/1999